viernes, 14 de octubre de 2011

Caso de la Vicerrectoría de Investigación UCR: un asunto de prudencia, no de libertad de expresión.


La señora rectora de la Universidad de Costa Rica, de acuerdo con las facultades estatutarias que le confiere la normativa universitaria en el artículo 40, inciso h bis), dispuso remover de su cargo al hasta la semana pasada vicerrector de investigación, el Dr. Henning Jensen Pennington.

El pasado 4 de octubre, don Henning redactó un artículo de opinión titulado: "El Banco Mundial y la Autonomía Universitaria", en el cual señala su preocupación por lo que, a su punto de vista, son una serie de condicionamientos que impone el Banco Mundial para el otorgamiento de un préstamo de $200 millones al Estado de Costa Rica, en virtud de trasladar esos recursos a las universidades públicas e invertirlos en infraestructura y desarrollo institucional. El señor Jensen hace énfasis en que el Banco Mundial no da créditos "a la fácil" y eso podría lesionar la autonomía universitaria, porque a su vez permitiría una injerencia del Gobierno y el Banco a la hora de elaborar los objetivos, metas e indicadores. Por último, Henning Jensen manifiesta su inconformidad en cuanto que el préstamo debe pasar por la Asamblea Legislativa y le alarma un posible "manoseo político". Esa es la versión resumida de la posición del vicerrector.

A modo de información, debo señalar que las negociaciones sobre el crédito se realizaron entre CONARE- el Gobierno de la República- Banco Mundial, y este ha sido el resultado de un largo proceso de diálogo y acuerdos entre las tres partes. En CONARE siempre mantuvieron una posición en defensa del interés universitario y sobre todo se prestó especial atención al tema de la autonomía universitaria. En ese sentido, la serie de condicionamientos graves que el vicerrector señaló en su artículo habían sido superados producto de las hábiles capacidades negociadoras de las y los rectores.

Ahora bien, la polémica en torno a este tema radica, principalmente en la atención que dan el señor Julio Rodríguez, columnista del diario La Nación y la misma señora rectora al artículo de don Hennin.

El periodista Rodríguez se manifiesta sorprendido por la notable oposición que el vicerrector plantea ante la consolidación del préstamo tripartito, basándose en el documento del Banco Mundial que lleva por nombre "Competitividad en Costa Rica", el cual fue acogido por nuestro país. Don Julio señala que este préstamo vendrá a mejorar la infraestructura universitaria y a fomentar el campo investigativo y de desarrollo universitario. Anota además el columnista:

"Siendo que Jensen golpea a Conare y deslegitima, por razones ideológicas, al Banco Mundial, sería bueno saber cómo piensa sustituirlo en un crédito de esta magnitud y trascendencia para la educación superior y para el país, así como para el sistema de investigación de la UCR, bajo su dirección."

Recordemos que el profesor Jensen Pennington ha declarado públicamente sus aspiraciones para ser el nuevo rector de la UCR.

Don Henning, como derecho de respuesta nuevamente redacta un artículo, esta vez titulado"Autonomía y Condicionalidades”, donde hace una serie de aclaraciones a lo externado por el columnista de La Nación. Le aclara que él no le ha dado un abierto rechazo al empréstito con el Banco Mundial; sin embargo, nuevamente hace énfasis en la preocupación sobre las condicionalidades, que a su juicio pueden tener repercusiones futuras en las obras y programas propuestos. También alude a la importancia de que la universidad no ceda ante la imposición de condicionalidades. Pero, este artículo tiene una frase muy particular por parte del señor Vicerrector, donde indica lo siguiente:

"Es legítimo y necesario aspirar a mejorar la infraestructura, así como a asegurar novedosos programas y proyectos. Este será un tema de especial prioridad para futuras administraciones universitarias. En buena medida, la acumulación de necesidades infraestructurales responde a situaciones que no se han resuelto en los últimos años."

La frase anterior llama la atención, debido a que don Henning tiene ya siete años de haber sido nombrado vicerrector de investigación como cargo de confianza de la señora Rectora y en el anterior texto hace, de manera directa una crítica a la gestión administrativa de la cual él mismo ha sido parte, al afirmar que durante los últimos años no se han resuelto las necesidades de infraestructura.

Por último, tenemos la versión de la señora Rectora, quien en el artículo que lleva por título: "UCR: tercera revolución" infiere a lo expresado en días anteriores por su. Con una postura de firmeza y clara en defensa de la autonomía, la rectora defiende las luchas dadas por ella personalmente en las negociaciones con el Banco Mundial. Desmiente categóricamente que la negociación tripartita vaya a lesionar la autonomía universitaria o ponga en desventaja a la UCR. También hace una fuerte llamada de atención, al que todavía ejercía como vicerrector de investigación:

"No es aceptable que algunos funcionarios, como el vicerrector de Investigación, ausentes del proceso o indiferentes a estos contextos, pretendan sostener posiciones contrarias e infundadas que más parecen obedecer a sus intereses personales que a los de la universidad y el país."

Finaliza su artículo dando fe de que la negociación con el Banco Mundial ha sido siempre en defensa de la autonomía universitaria.

Habiendo sido planteadas entonces las versiones de ambas partes, personalmente concluyo que la destitución del vicerrector es más que justificada. No solo por la facultad que por Estatuto le corresponde a la rectora de manera exclusiva, sino porque cuando se ejercen cargos públicos y sobre todo del más alto nivel se debe actuar siempre con prudencia. Este no es un tema de libertad de expresión ni censura; por el contrario es un tema de responsabilidad en el cumplimiento de las funciones y de respeto a las jerarquías. Don Hennin cometió el error de no plantear de previo sus preocupaciones al Consejo de Rectoría, tampoco lo hizo directamente ante la oficina de la rectora y por tanto, nunca pudieron ser analizados sus puntos de vista ni mucho menos respondidos.

En el ejercicio de su función, don Hennin intentó ser un analista de la situación, sin embargo, olvidó el camino correcto para expresar sus inconformidades y recurrió de manera precipitada a un medio público exponiendo una serie de afirmaciones que se traían abajo años de esfuerzo y arduas negociaciones emprendidas por las delegaciones universitarias, dirigidas por cada uno de sus rectores. Y es que al vicerrector no le bastó con aludir únicamente al tema del Banco Mundial, sino también criticó el actuar de una administración a la cual él pertenece.

La rectora le perdió confianza y como corresponde le separó del cargo. A mi juicio, el vicerrector debió plantear sus inquietudes y de haberlo hecho y no ser estas tomadas en cuenta debió renunciar para apartarse del criterio ya vertido previamente por CONARE y su jefa, ya que a fin de cuentas quien ostenta el más alto cargo de representatividad universitaria es la señora rectora, quien le eligió a dedo para que le acompañara en su equipo.

El Dr. Jensen, según ha expresado continuará con mucho más fervor su lucha por el cargo de rector, esperemos que de ser electo sea respetuoso del proceso formal y transparente que se logró en beneficio de las universidades públicas y su desarrollo.

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