viernes, 2 de septiembre de 2011

EL DIPUTADO VILLALTA DEBE REFLEXIONAR

Se dice que uno de los principales motivos de la crisis en los parlamentos radica en el debilitamiento del debate político, así como el ejercicio oportunista del control político.

La semana anterior quedaron en manifiesto las artimañas y denuncias infundadas a las que recurren algunos diputados con tal de obtener ganancias mediáticas, valiéndose de su inmunidad.

El diputado del Frente Amplio, José María Villalta denunció que el expresidente de la República, Óscar Arias hizo uso de fondos públicos para mantener su estadía en la zona sur del país, a través del presupuesto de JUDESUR. Sin embargo, la denuncia terminó siendo una bomba de confusiones, un ridículo y una grave falta a la verdad. El diputado Villalta le mintió al país.

El frenteamplista se encargó de desvirtuar el ejercicio del control político y de una manera desmesurada, poco informada y malintencionada se dejó llevar por una publicación, donde se presumía que Óscar Arias utilizó fondos del erario público para beneficio personal; siendo el señor Óscar Arias un chofer de la Asamblea Legislativa y no el expresidente.

Los impulsos nos hacen tomar malas decisiones, algunas de ellas repercuten en la sociedad y muy en particular aquellas provenientes de figuras públicas. Para figurar, desde mi punto de vista, se requiere de mucho intelecto, propuestas y principalmente, meditar sobre los beneficios que nuestras acciones produzcan en la población.

En el ejercicio de la función pública deben privar siempre la responsabilidad y la verdad, sobre todo en quienes hemos depositado nuestra confianza y a quienes hemos delegado nuestra representación.

El control político debe componerse de responsabilidad, seriedad, argumentación e información verídica. Para devolverle la confianza a la gente se requiere firmeza y personas que inspiren credibilidad y transparencia. Lejos de ello, el envenenamiento de discursos solo causa daño a las democracias.

Don José María Villalta se ha caracterizado por imprimir un tono enérgico en sus intervenciones y denuncias. Es con esa misma energía que esperamos se disculpe con don Óscar (el expresidente), pero, sobre todo con el pueblo costarricense al que engañó de manera tan imprudente.

Óscar Arias: desde un director deportivo, hasta mi respetable vecino se llaman así; por ello, con juicio debe el diputado Villalta asegurarse a cual hace referencia, pues no vaya a ser que a mi humilde vecino también se le acuse por la denuncia de un legislador.

Diputado Villalta, es de valientes denunciar y de caballeros pedir disculpas. Como dijo una buena amiga: "a veces las cacerías de brujas pueden salir muy mal" y esta mala experiencia ya es noticia internacional.









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